Mi belén

 

¿Que en Madrid no habrá belenes?
¡Todos los años lo mismo…!
Nos imponen el laicismo
como atea religión.
¡Qué casual causalidad…!
¿Por qué este tipo de viento
tiene siempre el mismo acento
y siempre idéntico son?

Pues me salto a la torera
sus teorías banales
y me río de los tales
que solo quieren medrar.
Y quiero mis Navidades
con su sentido cristiano,
y ante el belén franciscano
los villancicos cantar.

Me arremango, pues, los brazos,
cojo una pella de arcilla,
me mancho hasta la barbilla,
pero hago mi belén.
Luego, lo meto en el horno,
se me cuecen las figuras,
las pinto con las pinturas
y… ¡me quedan hasta bien!

El “Gloria a Dios en el cielo”
se lo encargo a dos muchachos,
angelitos vivarachos
de la Amigó Fundación.
Los que levantan la estrella
son de colegios el logo:
lo hacen con gran ahogo
y con sudor e ilusión.

Un ángel revolotea
controlando a esos muchachos,
no sea que arrojen cachos
a los que se acercan a ver.
Detrás, en segundo plano,
la vaca sigue rumiando
y la mula meditando
sin otra cosa que hacer.

En el centro está el misterio:
el Niño Jesús dormido,
san José como aburrido,
y María… tal cual es.
Melchor y Gaspar ofrecen
de rodillas ya sus dones;
Baltasar tiene razones
para quedarse de pie.

Miran al Niño unos niños,
y otros dos arrodillados
traen un cesto con regalos
y esperan fuera, detrás.
Una oveja y su cordero
sestean y se han dormido.
Los pastores se han reunido:
¡guiso de oveja tendrán!

Las paredes son de adobe
antiguamente encalado;
de papel blanco hay pegado
en el cielo un nubarrón;
los árboles son de alambre
con hojas descoloridas,
rojizas o ya caídas
porque el invierno llegó.

Las figuras, en silueta
y hechas en altorrelieve,
imitan al bronce leve
y a su pátina también.
Al anochecer se juntan
y el grupo desaparece.
Mas cuando el día amanece,
vuelven todas al belén.

⎯¡Pues qué belén tan pequeño!
⎯ Es así lo suficiente
porque de forma eficiente
nos da una buena lección.
⎯¡Pero faltan personajes…!
⎯O quizá más de uno sobra…
Quien solo está porque cobra,
para que esté no hay razón.

⎯¡Si no hay árbol navideño,
ni trineo preparado,
ni renos hay enganchados
ni veo a papá Noel…!
⎯San Bonifacio bendito
bendiga al abeto verde;
mas cualquier Noel se pierde
si no es espurio el belén.

Pues así es mi nacimiento,
el que he montado este año:
humilde, sencillo, ¿extraño?,
mas dice qué es Navidad.
Quiero que mis Navidades
tengan sentido cristiano,
y ante el belén franciscano
un villancico cantar.

José Luis Rodríguez Ibáñez
Navidad 2015

Más noticias recientes...

Visita del P. Provincial a las comu...
15 Jul 2021

  Nuestro P. Provincial, Fr. Jesús Mª Echechiquía, ha estado de ita fraterna a las comunidades de Costa de M [ ... ]

Reforzamos el apoyo a las personas ...
13 Jul 2021

  La crisis sanitaria y socioeconómica provocada por la Covid-19 ha agravado la situación e incrementando el rie [ ... ]

Ordenación sacerdotal y primera mis...
05 Jul 2021

  El pasado sábado, 3 de julio de 2021, tuvo lugar la ordenación sacerdotal de nuestro hermano Ange Loboué, mie [ ... ]

El significado del camino sinodal d...
28 Jun 2021

  El pasado martes 22 de junio tuvo lugar el segundo encuentro virtual sobre sinodalidad, con el tema: “El signi [ ... ]

IV reunión del Consejo General Ampl...
25 Jun 2021

  Con el lema “Camino sinodal: un momento de gracia”, el Consejo General Ampliado de la Congregación se ha re [ ... ]

Fomentado la sinodalidad y el disce...
08 Jun 2021

  La sinodalidad es clave para nuestra Iglesia al comienzo del tercer milenio. El Papa Francisco pone mucho énfas [ ... ]

Más noticias...

125

FundacionAmigo

logo amigonianos

PPIACE

UA-21863495-1